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Política

Con votos del perottismo y la izquierda, el gobierno sacó la reforma de la Corte y se abre camino a la “medalla de oro”

De sexteto a septeto, para desempatar de manera natural con un número impar, más allá de liderazgos musicales, pero también para cambiar al director que, con unos u otros solistas —afines o no a su estilo—, ha tenido el talento de llevar la batuta desde los 90, en tiempos del reutemannismo.

La Legislatura concretó la sanción de una Ley de Reforma de la Corte Suprema de Justicia con apoyos que le dan una legitimidad a la nueva norma que va más allá de la que ya tiene el oficialismo, de números cómodos en sus bancadas producto de los comicios de 2023.

En términos legislativos, que todo se haya resuelto en una misma jornada y en cuestión de minutos en el Senado, tras un largo cuarto intermedio que coincidió con la visita del ministro de Gobierno Fabián Bastia, o de la significativa ausencia de Joaquín Gramajo (Unite-9 de Julio), que tenía su propio proyecto de Corte en borrador para hacerla con nueve asientos y más federal respecto del mapa de la bota, es solo para el anecdotario. El bloque del PJ, ante un proyecto de ley semejante, que pasó apenas minutos en el Senado, se abstuvo.

En los diarios de sesiones de las dos Cámaras y en la promulgación de la ley no cuentan los detalles que el arco opositor destacó con razón, pero disminuido. Vale mucho más, en términos políticos, que la ley se apruebe en general con 34 votos en los que la mayoría son del oficialismo (hubo un ausente por razones personales y no vota la presidenta de la Cámara, Clara García) en una cuenta que suma para esta ocasión al perottismo, al Frente Amplio para la Soberanía y al monobloque de Juanjo Piedrabuena que dejó el interbloque del PJ y habitualmente acompaña al oficialismo.

En la votación en general, como dijo en su intervención Rubén Galassi (PS), hubo en Diputados una mayoría calificada de dos tercios. Y los vencedores se dieron el lujo de tener un ausente. En el Senado, en cambio, con 14 sobre 19, sobran votos. 

El mágico número de 33 ó 34 sobre 50 diputados abre lógicas especulaciones sobre una reforma constitucional. En los términos del medallero olímpico con que graficó sus deseos, el senador por San Cristóbal y presidente del Comité Provincial de la UCR, Felipe Michlig, dijo que eran “de bronce” las normas que se habían obtenido hasta noviembre, “de plata” la que ahora cambia la Corte y que sería medalla “de oro” alcanzar una ley que declare la necesidad de una reforma parcial de la Constitución. Y que se buscan saldar “detalles” dentro de Unidos para Cambiar Santa Fe, como un paso previo para animar a diputados de otras bancadas a sumarse.

Es posible que la semana próxima se resuelvan o comiencen a resolverse las leyes de Presupuesto 2025 e Impositiva Anual. A noviembre le restan dos jueves. Y luego será necesaria una convocatoria a extraordinarias que involucre al gobernador.



Melodía sin armonía


En el impensado consenso para el momento de la votación en general en el recinto ha sido clave seguramente la figura del presidente de la Corte, Rafael Gutiérrez. En ciertos ámbitos políticos desde hace décadas cuestionan sus posiciones doctrinarias, pero también su manera de conducir al Poder Judicial cuando el sistema acusatorio en el proceso penal llegó a los tribunales como una imposición política de los gobiernos del justicialista Jorge Obeid, primero, y de los socialistas Hermes Binner y Antonio Bonfatti luego. Fue la respuesta a un fallo de la Corte Suprema de Justicia de la Nación que había declarado inconstitucional el método inquisitorio santafesino (había jueces-acusadores) que demoró demasiado en ser cambiado.



En la sesión de este jueves 14 en Diputados se mencionó un episodio en el que una melodía rompió cualquier chance de armonía, que sintetiza cómo se ve en parte del arco político al judicial. Terminaba 2007, en medio de la transición en la que el peronismo dejaba por primera vez en democracia la Casa Gris y en una cena de magistrados en Rosario se cantó a viva voz, como un himno, “Resistiré”. Tal vez para cuidar el voto de los justicialistas que apoyaron en general el aumento de miembros de la Corte (y rechazaron los límites de edad en el tratamiento en particular) no se mencionaron los coqueteos del doctor Gutiérrez con una precandidatura a gobernador en las elecciones de 2019 dentro del peronismo, que tenía como su mejor candidato a quien finalmente ganó, el ex intendente de Rafaela, hoy diputado provincial.

Por ese sector habló Marcos Corach que explicó que esta vez desde el oficialismo “hubo negociación”. Que el debate se basó en propuestas escritas y que lo que se llegó a consensuar alcanzó para que su voto y el de los demás perottistas apoyen el proyecto en general que fue enriquecido con aportes de su parte en la celebración de audiencias públicas. Recordó que cuando fue funcionario, el gobierno anterior no encontró en los otrora opositores predisposición a dialogar.



Los tiempos


Los diputados del oficialismo se retiraban victoriosos de la Legislatura, el jueves 14 de noviembre, tras la sanción de una ley que hace bastante más que sumar dos ministros a la Corte Suprema de Santa Fe: tiene también un valor simbólico porque ahora hay una ley que fija un tope de edad idéntico al que existe a nivel nacional, 75 años con opción a cinco más, siempre y cuando el pliego sea otra vez propuesto por el Ejecutivo (tras un concurso) y aceptado por la Asamblea Legislativa.

En declaraciones públicas, tanto Michlig como el presidente de la bancada radical, Rodrigo Borla (San Justo), dejaron en claro que las leyes nunca tienen efectos retroactivos, pese a que en Diputados ese fue uno de los reproches del sector de Amalia Granata al oficialismo que dejó correr esa interpretación en boca de Emiliano Peralta que afirmó que el gobernador Maximiliano Pullaro y “la mayoría circunstancial” legislativa dejaron “al filo” del quiebre de las instituciones a Santa Fe. Trazó un panorama de hipótesis en el que podía llegar a suceder que solo quedara un miembro en la Corte, Erbetta, que tiene menos de 75 años. Preparó con un discurso jurídico el terreno para las posteriores graves acusaciones de la jefa del bloque que los senadores radicales consideraron “irrespetuosas”. La periodista de espectáculos llamó “monarca” a Pullaro e insistió en compararlo con “Gildo” Insfrán el gobernador de Formosa.



Compromiso


El radical José Corral aseguró que nadie pondrá en peligro el funcionamiento del Poder Judicial y dejó en claro, con altura, que el millón de votos logrado por el gobernador lo exime de más comentarios. Subrayó su vocación democrática y la de su partido.

El dos veces intendente de Santa Fe expresó que ahora sí hay una ley que contradice aquello de que los jueces pueden irse “cuando quieran”. Rubén Galassi, desde el socialismo, dijo en otro momento que se ha confundido en Santa Fe la necesaria inamovilidad de los magistrados con la “perpetuidad del cargo”, como si se tratara de un título nobiliario. Justamente, la palabra “cortesano” fue usada tanto en el oficialismo para denostar a los ministros, como por opositores para rechazar la reforma, bajo el significado de aquello propio de las cortes. En la RAE hay variedad de significados, entre ellos el de quien “sirve obsequiosamente a un superior”. Unos podrán decir que allá arriba está la justicia como valor a servir por parte de los ministros de la Corte. Otros, no. 

Fabián Palo Oliver, del bloque que preside Carlos del Frade, explicó el voto positivo desde la izquierda al afirmar que la actual Corte “ha garantizado la impunidad por la represión de diciembre de 2001 y por las responsabilidades políticas de la inundación de 2003”, en la ciudad de Santa Fe. 



Cambiar


Diputados del oficialismo comentaban posibilidades respecto del número de pliegos que pronto enviará el gobernador Maximiliano Pullaro. Hablaban con cronistas parlamentarios, sin revelar posibles candidatos, y nombrando en cambio a los integrantes de la cabeza del Poder Judicial que ya han comunicado que se retirarán en 2025. La duda no era respecto de cuándo se podrían oficializar candidatos a ministros de la Corte, hacían cuentas sobre los lugares que quedarán vacantes y el par que se ha sumado, esta vez sí con nombres y apellidos.  

De cambiar Santa Fe se trata y el oficialismo de Unidos ha dedicado su primer año de gestión a las reformas (y las leyes de emergencia para tener mayores poderes en el Ejecutivo). Puso el bisturí (que no la motosierra) en la Caja de Jubilaciones (aquello hubiera sido cerrar el sistema previsional o condenar al hambre a los beneficiarios, como se hace a nivel nacional) y aceptó que fueran solo a su nombre las facturas de los perjudicados directos por los recortes en beneficios previsionales y salariales en los estatales. Ahora, para sus aspiraciones le falta La Reforma, con mayúscula.



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