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Política

La foto de la “unidad en la diversidad” que no fue y cómo sigue la interna en el Frente de Todos

“La foto no siempre te arregla las cosas”. La frase es del gobernador Omar Perotti la misma noche de las elecciones internas que ganó por amplio margen. A esa hora ya sabía que no iba a juntarse con Agustín Rossi, su principal contrincante, el que dejó todo para disputarle poder en las Paso.

Recién entonces se entendieron las cavilaciones del gobernador que anunció que votaba y a la tarde iba a Rosario a esperar los resultados junto a los candidatos de su lista. Finalmente se quedó en la Casa Gris, que no estaba preparada para recibirlo, y donde se montó todo para que grabara un mensaje que nunca dio, o para comunicarse con sus seguidores o el presidente de la Nación.

El horno no estaba para bollos a pesar de la victoria interna. El escenario provincial mostraba números que no eran tan felices como haber doblegado a los candidatos del sector de Rossi. Juntos por el Cambio triunfó en casi todos los departamentos (menos en cinco) y para una muestra cercana de eso, ni siquiera hacía falta moverse de Rafaela. En el departamento Castellanos, la diferencia fue del mismo tenor.

En Rosario estuvieron sus cabezas de lista: Marcelo Lewandowski y Roberto Mirabella, en el club Central Córdoba. A pocas cuadras, Rossi saludó a los suyos cuando se cansó de esperar que Perotti hablara. Dijo que a pesar de la derrota, “acá no termina nada, sino que empieza el futuro”.

El reproche interno de los militantes empezó rápido, la misma noche de los comicios: “¿Cómo el gobernador no viene a Rosario y convoca a todos los candidatos del frente en un lugar y se hace una foto de unidad, que la va a necesitar para llegar con chances a noviembre?”, se preguntaban.

Los días siguientes nada cambió. Para colmo, en el Frente Progresista, Clara García se reunió el lunes con Rubén Giustiniani para la primera foto de unidad tras la elección, como si la interna no hubiera existido.

En Juntos por el Cambio por ahora la foto tampoco fue posible, probablemente porque no estaba claro quién podía convocarla. Carolina Losada, la ganadora, o Maximiliano Pullaro, que decidió esperar el recuento definitivo de votos para saber cuál es su techo. Con menos ganas quedaron Federico Angelini, que de haber ganado hubiera tomado la iniciativa, o José Corral, que apareció cuarto. Pero ninguno parece que va a sacar los pies del plato.

Sin margen ni para saludarse

En el Frente de Todos, ni Perotti ni Rossi tuvieron ganas ni de saludarse. Ninguno llamó al otro. Ni un mensaje en las redes intercambiaron, al menos para cuidar las formas. Es sabido que al gobernador le cuestan las fotos compartidas. Le pasó cuando ganó la elección hace dos años y antes cuando se impuso en la interna a María Eugenia Bielsa. Ahora peor, después de la cantidad de cosas que Rossi le dijo en sus charlas por Facebook Live o en entrevistas.

Ni siquiera cuando trató de minimizar esas dedicatorias, Perotti resultó convincente. “Son cosas que se dicen al fragor de la campaña”, dijo sin mucha convicción, sabiendo que no fue así. Fueron cuestionamientos repetidos varias veces, y no sólo reprochando su orientación política. Hubo de todo: desde cuestionar su alineamiento con Cristina Kirchner, en sus tiempos de senador, hasta el uso de recursos del Estado para la campaña.

¿Cómo se vuelve de todo eso? Al menos esta vez no va a pasar lo que está instalado en la ciudadanía, que los políticos se pelean en campaña y después andan todos juntos otra vez. 

El mensaje de moderación con el que Perotti enfrentó los micrófonos el domingo a la noche no alcanzó para saludar a sus rivales. Aunque se esmeró en mostrarse abierto y convocante, y formuló una indirecta invitación a que se sumen los que quieran.

“Que busquemos la unidad en la diversidad no quiere decir que esos diversos tengan que ser siempre los mismos”, fue una de sus frases preferidas al final de la campaña.

Por debajo de los dos referentes principales, los intercambios entre los candidatos después de las elecciones fueron más fáciles. O no tanto, pero al menos necesarios. En noviembre van a estar en las mismas boletas para disputar bancas de Diputados o en los Concejos de toda la provincia.

Eduardo Toniolli tomó la iniciativa y mandó una felicitación a los ganadores, e intercambió mensajes por WhatsApp con su rival Roberto Mirabella. De foto ni hablar por ahora.

Perotti al menos le puso una pausa a la decisión de producir cambios en su gabinete, cuando los dos ministros que quedaron cruzados por su adhesión a las listas de Rossi y Rodenas no sabían qué podía pasar el pasado lunes.

“A fin de año”, fue el tiempo que se autoimpuso el gobernador, jugando con una figura alejada de la política: “Mi cabeza es como la de un contador, que le gusta hacer balances, pero al final del período”, dijo. 

Con las escasas precisiones que dio, parece que habrá varios cambios. Repite así la misma experiencia del año pasado cuando anunció más o menos lo mismo, y tuvo en vilo a todo el gabinete hasta que su ex ministro de Gobierno le presentó la renuncia. En ese momento los cambios realizados no sorprendieron tanto.

Ahora pronunció una frase parecida a la que utilizó la vicepresidenta para el gabinete nacional, cuando habló de “funcionarios que no funcionan” y, aunque mencionó la excusa de que a algunos los eligió para tiempos normales y tuvieron que atravesar la pandemia, no quedó claro por qué los cambiaría ahora que el virus está más tranquilo. Tal vez por el desgaste sufrido.

Pero la principal lectura interna será lo que haga con los ministros de Gobierno y Cultura, ausentes durante casi toda la campaña. Ninguno de los dos estuvieron en la primera reunión presencial de gabinete que el gobernador realizó el lunes a la tarde en Santa Fe. Y eso es más que un detalle.

Antes de algún cambio, es probable que desde el gobierno intenten sumar a otros dirigentes o legisladores que quedaron atrapados en esta división del peronismo, que no parece tener vuelta atrás. Los sectores que jugaron con Rossi y ahora integran las listas generales, van a trabajar en la próxima campaña porque está atada a su suerte como candidatos.

Por su lado, el ex ministro de Defensa prometió caminar algunos lugares a partir de octubre, más para fidelizar sus votos que por otra cosa. En sus declaraciones después de las elecciones dijo que el resultado en Santa Fe se puede leer desde una perspectiva distinta al 40 a 30 que interpretó todo el periodismo. 

Ese análisis refleja todo lo que los separa: para Rossi Juntos por el Cambio logró 40 puntos en Santa Fe; las listas de Perotti, 20, y las suyas 10. Aunque nada indica que los votos peronistas no terminen votando al Frente de Todos.

Anticipando la pelea que se viene, Rossi se encargó de tirar más leña al fuego: “Ningún liderazgo se construye a partir de una derrota”. La foto tendrá que esperar.


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Autor

  • Periodista. Licenciado en Comunicación Social de la UNR. Ex jefe de Redacción de La Capital. Twitter: @DanielAbba_

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