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Servicios fúnebres en pandemia: costos que no dejan de subir y más sepelios a cargo de la Municipalidad

A poco de cumplirse un año del inicio de la pandemia por coronavirus, los costos que enfrentan las familias rosarinas para despedir a sus seres queridos no dejan de aumentar. Si bien los precios varían de acuerdo a la prestación, un servicio fúnebre promedio ronda los 40 mil pesos en las cocherías de Rosario. Y a eso se le agregan los costos del destino final que se elija: nicho, sepultura —en cementerio privado o público— o cremación.  En ese marco, las cremaciones ya alcanzan el 20 por ciento de los fallecidos anuales de la ciudad, mientras que los servicios fúnebres gratuitos que ofrece la Municipalidad se incrementaron respecto a 2019.

La crisis no es sólo sanitaria. Desde la Cámara de Empresas Fúnebres de Rosario indicaron que el sector enfrenta “un momento complicado”. Muchos de los elementos que se necesitan para el rubro son importados y, sumado a la suba del dólar, generaron un combo poco favorable que termina impactando en los servicios prestados.

“Los insumos han subido entre un 30 y un 40 por ciento”, explicó Luis Pinilla, titular de la agrupación. “Pero a eso le tenemos que agregar que hay faltante de ataúdes, de zinc que es un metal que lleva el interior del cajón, de estaño que es el material para pegar. Todo tiene componentes importados y subieron muchísimo”, agregó.

Ante esa situación, el dirigente empresario señaló que un servicio fúnebre económico en la ciudad puede conseguirse desde 30 mil pesos, mientras que un servicio medio o alto parte desde los 50 mil pesos “y de ahí para arriba”. Los valores comprenden los costos de ataúd, traslado del cuerpo y sala velatoria: “Si se decide depositar los restos en nicho, tierra, o cremar el cuerpo, tienen sus costos aparte. Eso está fuera del presupuesto y es acorde a lo que quieren los deudos. Hay gente que quiere un cementerio privado y hay quien te dice de ir al cementerio municipal”.

La diferencia marcada por Pinilla no es casual: los dos cementerios administrados por el Ejecutivo local —El Salvador y La Piedad— ofrecen una gama de posibilidades mucho más económicas que las necrópolis privadas de la región. Con variaciones que dependen de la ubicación y los plazos de arrendamiento, desde el Municipio señalaron que los nichos pueden conseguirse en valores que van desde 1.600 a 5.600 pesos.

En cambio, en uno de los cementerios privados que se encuentran dentro de Rosario los precios de las parcelas más alejadas de la entrada —las más baratas— rondan los 29.000 pesos, mientras que en el sector más cercano a la puerta los valores llegan hasta los 55.000 pesos. Precios similares manejan en uno de los cementerios jardines de la región, donde el valor de las parcelas —con capacidad para tres ataúdes— va desde los 26.000 a los 33.000 pesos, según el sector que se elija.

Fotografías: Ana Isla

Cremaciones en alza

En ese contexto las cremaciones fueron ganando terreno y confirman una tendencia en alza que se viene registrando año tras año. En Rosario el inicio de la pandemia encontró al crematorio municipal del cementerio La Piedad —el único habilitado en la ciudad— fuera de servicio: la llamada de un vecino alertó sobre una pérdida de gas y se debió actualizar toda la instalación.

El funcionamiento irregular del crematorio durante fines de 2019 y principios de 2020 desvirtuó las estadísticas. Con esa aclaración, desde la Dirección de Cementerios indicaron que en el lugar se realizan alrededor de 2.500 cremaciones al año, un promedio de 200 cremaciones mensuales. Considerando que en Rosario mueren entre 11 mil y 13 mil personas al año, el cálculo es que alrededor del 20 por ciento de los fallecidos que se registran en la ciudad son cremados. Pero ese porcentaje sube si se contemplan las cremaciones de rosarinos que se realizan en centros privados de la región como el de San Lorenzo, Granadero Baigorria, Villa Constitución o San Nicolás.

Nicolás Mijich, subdirector de Ambiente y Espacio Público, apuntó que el crecimiento de las cremaciones es una tendencia que se registra a nivel mundial. “Yo creo que es una cuestión cultural. De hecho en el cementerio se ven prácticas diferentes según de qué cultura sea la persona que venga”, sostuvo el funcionario, que aclaró que “no es obligatoria la cremación de personas fallecidas por covid”.

Pero la demanda en la región también responde a la aparición de crematorios privados cercanos a Rosario: “Hay crematorios en la zona que han empezado a funcionar en los últimos años, es lógico que aumente el número de cremaciones. Creo que el negocio responde a una demanda de la sociedad por una cuestión cultural”.

En esa misma línea, Pinilla evaluó que el surgimiento de crematorios privados en los alrededores de Rosario fue positivo durante la pandemia porque “ha ayudado mucho cuando subió el pico de fallecimientos por el covid” en la ciudad. “Generó la posibilidad de tener varias opciones para la cremación. Y hoy es algo que la gente lo está tomando y adaptando como una forma de cerrar el servicio fúnebre. Van creciendo, con el pasar de los años”, señaló.

No obstante, para el empresario fúnebre lo económico también influye a la hora de inclinarse por las cremaciones. En La Piedad el servicio de cremación municipal cuesta 12.070 pesos, mientras que en los crematorios privados los precios rondan los 20 mil pesos.

“Tiene sus costos en el momento en que vos decidís la cremación, pero después sacás un problema de deuda a futuro. Cuando tenés un nicho también tenés impuestos municipales y mantenimientos mensuales. Y eso lo tenés siempre. Con la cremación hiciste todo el gasto de una y salís. Pero eso está mucho en el criterio de la familia, es diversa la elección en esto. Y uno se debe al destino final que quieren los deudos. Vos no podés imponer nada”, describió.

Servicios gratuitos más demandados

La Municipalidad también dispone de un servicio fúnebre gratuito para las personas que no puedan hacer frente a los gastos que significa despedir a un ser querido. Presentando un certificado que se emite en los Tribunales provinciales, las familias más carenciadas pueden acceder a un ataúd, capilla velatoria en el domicilio de la familia, el traslado del cuerpo, y la sepultura en tierra en el cementerio La Piedad por un plazo de dos años. Luego de ese período se procede a la reducción de los restos. Otra posibilidad es la cremación gratuita.

Fernando Fagoaga, director general de Defunciones y Cementerios de la Municipalidad, explicó que el número de servicios gratuitos suele “mantenerse estable”, pero durante el año pasado se notó un incremento. En concreto: en 2019 se realizaron 830 inhumaciones gratuitas, mientras que en 2020 el número escaló a 975. Un 17 por ciento más.

Si bien desde el Municipio reconocen que es difícil sacar conclusiones en un año tan atípico, el bolsillo siempre impacta. “Nosotros vimos un incremento de los servicios gratuitos por cuestiones económicas, y la pandemia también hizo que mucha gente se quedara sin ingresos”, señaló Mijich y agregó: “Los servicios gratuitos se incrementan cuando las crisis económicas se agudizan. Eso es lineal”.

Por su parte, el registro que manejan desde la Cámara de Empresas de Servicios Fúnebres da un promedio de entre 70 y 80 servicios fúnebres gratuitos mensuales en la ciudad. Pero el pico de la pandemia se hizo sentir: “En octubre y noviembre los duplicamos. Tuvimos entre 160 y 180 por mes”, aseguró Pinilla.

El dirigente explicó que no es un servicio “que a las empresas les interese” en términos económicos, sino que es uno de los requisitos establecidos por ordenanza (Nº 6484). “Es un servicio que está subvencionado y nos cubren hasta un 66 por ciento por ciento del costo. El resto lo solventamos las empresas. Por eso tenemos que pedir que lo utilice aquel que lo necesite y que no haya avivadas en el tema”, argumentó.

Si bien años atrás se generaron rispideces con el Municipio por atrasos en los pagos, Pinilla reconoció que el sistema hoy funciona bien: “Siempre estamos tratando de mejorarlo, emprolijarlo, y que sea utilizado solamente por gente que no tiene recursos para tomarlo. Tratar de librarlo para satisfacer a todo ese sector que no la pasa bien”.

Sin demasiados cambios

Al contrario de lo que se cree, la pandemia por coronavirus no modificó demasiado el número de muertes anuales en la ciudad. Si bien Rosario contabilizó cerca de 2.000 fallecimientos por coronavirus, las restricciones durante la primera parte del 2020 hicieron que las estadísticas se balancearan. El análisis es el mismo tanto desde el Municipio como desde las empresas funerarias.

“Estamos muy cerquita de la cantidad de fallecidos que en 2019, no hubo demasiada diferencia”, comparó Mijich. “Nosotros no notamos nunca un pico de demanda extraordinario, sino que el pico que suele darse en julio y agosto se trasladó a octubre y noviembre. Y supongo que porque se normalizó la circulación, porque empezó a salir más la gente a la calle. Pero no es que si teníamos 100 fallecidos en un octubre normal, pasamos a tener 500. Eso no pasó”, añadió.

Sin embargo, las alarmas encendidas a nivel mundial durante los primeros meses de la pandemia llevaron a realizar algunos preparativos en ese sentido: “Las noticias que llegaban en ese momento eran sobre los entierros en fosas comunes. La verdad que nosotros nos preparamos, guardamos lugares, reservamos zonas del cementerio por si nos colapsaba el sistema en algún momento. Y la verdad es que el funcionamiento fue bastante normal”.

Para Pinilla la actividad del sector se encuentra en parámetros normales: “Hasta agosto veníamos con una baja significante de mortandad. Y en octubre y noviembre se superó por poco los valores normales. Pero no por mucho. Gracias a dios todo eso hizo que se pudiera controlar la situación”.

Desde ambos sectores coincidieron en que esa “compensación” entre la baja en el número de muertes de la primera parte del año, con el pico del segundo semestre evitó un colapso en el servicio sanitario y fúnebre de la ciudad.

Los momentos de mayor tensión se vivieron cuando tanto la morgue del PAMI de Rosario, como la del Hospital Eva Perón de Baigorria, se vieron desbordadas. Según explicaron, cuando las muertes en la ciudad eran pocas, las morgues esperaban el resultado de los hisopados para el traslado de los cuerpos. Pero en octubre, con la suba de fallecidos, se debió agilizar el trámite.

En ese marco, las empresas funerarias llegaron a un acuerdo con el Registro Civil de Rosario para que, ante los casos sospechosos, se actuara como si fuese positivo y se pueda proceder a mover los cuerpos. “Había resultados que demoraban 7 o 10 días, era mucho tiempo. Y hay que tener en cuenta que también hay fallecidos que quedan en sus domicilios. ¿Cómo haces para tener un cuerpo hasta que esté el resultado del hisopado? Eso fue una buena medida que se tomó”, sentenció Pinilla.


Fotografías: Ana Isla

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