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Economía

Vicentin: la Unión Agrícola de Avellaneda apuesta a gestionar la planta de bioetanol de esa localidad

El interés de la Unión Agrícola de Avellaneda Cooperativa Limitada (UAA) por el Complejo Avellaneda del grupo Vicentin SAIC es, de momento, la esperanza más fundada para que aquél siga activo y, consecuentemente, se salvaguarden las fuentes de trabajo allí radicadas, a más de las actividades industriales y de servicio que, indirectamente, se desprenden de su funcionamiento. A la vez, la cooperativa adelantó que su interés por el Complejo Avellaneda está supeditado a que también pueda incorporar a sus activos el establecimiento de Vicentin en Ricardone, en el sur provincial; este sería el socio estratégico para que el conglomerado del norte pueda funcionar.

El establecimiento principal del Complejo Avellaneda es el que produce bioetanol, procesa unas 240 mil toneladas de granos al año y emplea unos doscientos trabajadores.

A días para que concluya el concurso preventivo de acreedores en que está inmersa Vicentin SAIC, la Unión Agrícola de Avellaneda renovó su explícito interés por el Complejo Avellaneda. Su disposición cobra relieve porque contrasta con la de los denominados “interesados estratégicos” que también participan del concurso: ACA, Molinos Agro y Viterra —que pretenden quedarse con el 95 por ciento del total de Vicentin SAIC— dejaron sentado su desinterés por las plantas del norte santafesino y hasta le han puesto un valor de venta, al tiempo que también incluyen entre sus pretensiones la planta de Ricardone.

Vicentin SAIC solicitó recientemente al Juzgado Civil y Comercial N°2 de Reconquista a cargo de Fabián Lorenzini —que lleva adelante el concurso preventivo— una prórroga para seguir negociando con sus acreedores más allá del 31 de marzo; el magistrado fue solícito y le concedió un mes más, hasta el 29 de abril. Si para entonces no hay acuerdo, el paso siguiente será el cramdown o salvataje: en esa instancia salen de escena los accionistas y es el juez quien, con mayor discreción, puede habilitar la participación de otras empresas en el proceso de capitalización de la compañía.

“Creemos que el cramdown es lo más indicado para abrir el juego a otras empresas, pero allí, en esa nueva mesa, también deben estar sentados el Banco de la Nación Argentina, también Grassi SA (N de la R: el acreedor comercial no cooperativo más importante que tiene Vicentin) y algún acreedor más”, confirmaron a Suma Política fuentes vinculadas con la Unión Agrícola de Avellaneda.

“A nosotros nos interesa prácticamente todo el Nodo Norte —dijeron esas fuentes—; ahí el principal negocio es el bioetanol, esa fábrica muele 240.000 toneladas por año y podemos abastecer el cien por ciento de esa molienda sin problemas. También nos interesa el depósito de fibra; la fábrica de alimentos balanceados que podríamos integrar con nuestra producción avícola y la consignataria de hacienda; y además tiene depósito de cereales por todo el maíz que hay que mover. Todo el complejo nos vendría bien”, reflexionaron.

Vicentin SAIC, una de las agroexportadoras más relevantes de la Argentina, acumula deudas por 1.500 millones de dólares. De ese total, unos 500 son deudas con bancos extranjeros y 300 con el Banco de la Nación Argentina. El resto se reparte en acreedores sin garantías especiales de cobro.

Pedido al juez

Pocos días atrás, la Unión Agrícola de Avellaneda presentó un escrito al juez Lorenzini en el que pidió se tenga en cuenta su interés en capitalizar y gestionar los activos del Nodo Norte, aunque aclaró que eso debía incluir también la planta de Ricardone.

“Si bien el plan de negocios presentado por la concursada hace referencia al Nodo Norte, evidentemente no contiene una solución clara para el mismo y necesitará un socio estratégico que acompañe su funcionamiento. Unión Agrícola estaría dispuesta a considerar su participación en el Nodo Norte conjuntamente con la Planta de Ricardone del Nodo Sur”, aclaró la cooperativa en su presentación judicial. 

La Unión Agrícola le recordó al juez Lorenzini que en noviembre de 2021 su juzgado rechazó una propuesta de pago de la empresa a los acreedores, entre otras cosas porque no explicaba “la suerte que correrían las unidades de negocios y establecimientos fabriles situados en el norte de la provincia de Santa Fe, ni qué efectos podría aparejar ello para las fuentes de trabajo”. También le recordó que oportunamente su juzgado señaló que cualquier propuesta no podía “omitir ese aspecto”.

El principal obstáculo para que la cooperativa pueda gestionar el Nodo Norte es que el holding integrado por ACA, Molinos Agro y Viterra aspira también a quedarse con el establecimiento de Ricardone. La solución sería que el holding renuncie a esa pretensión.

“Básicamente hay que ver si dan los tiempos —dijeron al respecto fuentes de la cooperativa—, hay que ver si los tres interesados estratégicos están dispuestos a ceder en eso; hasta ahora dijeron que no. Si ceden, se avanzará, y si no, lo más potable es pasar al cramdown, donde ya no van a estar más los Vicentin y los accionistas”.

El Nación, en el medio

Asimismo, ese holding ha hecho saber que la gestión del Nodo Norte le resulta inviable, no rentable, básicamente por la garantía privilegiada que cobra el Banco Nación por su deuda: el Nación cobra un porcentaje de todo lo que factura Vicentin Avellaneda en materia de bioetanol. 

De prosperar los intereses de la Unión Agrícola de Avellaneda, esta situación con el Banco Nación también merecerá una revisión: nadie se hace cargo de una empresa que produce y que a la vez tendría prácticamente una facturación nula a lo largo de varios años por la deuda que cobra uno de sus acreedores privilegiados de manera directa.

La Unión Agrícola, además, pidió explicaciones al juez sobre el plan de negocios presentado por la empresa, que contempla “la compra por parte de los interesados estratégicos de las unidades de negocio: Planta y Puerto de San Lorenzo, Planta Ricardone, Renopack, Oleaginosa San Lorenzo y Patagonia Bioenergía”, por las que abonarían en conjunto la suma de 165 millones de dólares. “¿Cuál es la tasación individual de los activos cuyo monto global asciende al monto ofertado de US$ 165.000.000? —pregunta la cooperativa—, ya que han sido contemplados en conjunto y no desagregados, tal como sí lo hace en el plan de negocios respecto de los activos non core” (aquellos que no son considerados de primera necesidad).

Cien años de historia

La Unión Agrícola de Avellaneda Cooperativa Limitada tiene actualmente casi mil ochocientos productores asociados, emplea unos novecientos trabajadores, y cuenta con dieciséis sucursales y cuatro delegaciones operativas. Exporta parte de su producción a distintos mercados y posee una capacidad de acopio de 1,3 millones de toneladas de granos. Con su casa central instalada en Avellaneda, extiende su influencia en el norte santafesino y en zonas de Chaco, Santiago del Estero, Salta, Formosa y Corrientes.

Hace seis meses celebró sus cien años: el 21 de septiembre de 1919 la fundaron treinta y tres productores para comercializar en conjunto su producción y proveerse de bienes de consumo. Su historia está unida a la creación de la ciudad, ya que los primeros inmigrantes que llegaron a la zona y fundaron Avellaneda, el 18 de enero de 1879, eran italianos imbuidos de un fuerte espíritu cooperativista; algunos de ellos y sus descendientes fueron los que dieron forma luego a la institución. Eran inmigrantes de las regiones de Friuli, Venezia, Giulia y Trento, y ocuparon las tierras donadas por el gobierno nacional al amparo de la Ley N°817 de Inmigración y Colonización, sancionada en 1876 durante la presidencia de Nicolás Avellaneda.

Apoyo sindical

La eventual participación de la Unión Agrícola de Avellaneda en el complejo norte recibió el explícito respaldo del Sindicato de Trabajadores Aceiteros y Desmotadores de Algodón de la zona. Leandro Monzón, secretario general del gremio, pidió que se sienten los compromisos para el Nodo Norte en ámbitos judiciales. 

“Todos dicen en el Norte vamos a seguir, pero sólo de palabra. Sólo la Unión Agrícola de Avellaneda ha preguntado oficialmente —dijo Monzón a Suma Política— y nosotros queremos que la empresa o el mismo juez digan con certeza qué va a pasar”.

En la propuesta presentada por la empresa se señala que se garantizan las fuentes de trabajo del Complejo Avellaneda por dieciocho meses. “¿Y después qué?”, se preguntó Monzón. “Ellos dicen si cae Avellaneda, cae el concurso, pero son palabras y a las palabras se las lleva el viento. También dicen que la relación con el Banco Nación es cero, entonces, ¿qué ganas de arreglar tienen?”

“Tanto en el concurso como a los directores les he dicho que nosotros no hablamos de Vicentin Norte o Vicentin Sur, para nosotros es una sola empresa”, sostuvo Monzón, quien, además, expresó su preocupación no sólo por los trabajadores que nuclea su gremio (los casi 200 que trabajan en la planta de bioetanol), sino por aquellos que están en las demás empresas del grupo Vicentin.

“Desde que empezó el concurso vengo diciendo mi preocupación, porque sólo la agroexportadora del grupo tenía crédito: ¿qué va a pasar entonces con los otros grupos después de que la agroexportadora no tenga más crédito? ¿Alguien habla de eso? Son 2.000 trabajadores en total los comprendidos en todas las empresas del grupo”, amplió.

Monzón se refirió así al futuro de, entre otras, Algodonera Avellaneda, que emplea unos 400 trabajadores; la pañalera Buyanor, otros 400; y Friar, más de 1.000. 


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