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Economía

La falta de gasoil y las razones de la vulnerabilidad del país unitario

La superposición de la novela en torno al gasoducto Néstor Kirchner y las restricciones derivadas de la faltante de gasoil en todo el país revelaron tres dimensiones de un mismo problema. La doble crisis energética y alimentaria que vive el mundo, llegó. Hace rato. Pero ahora es indudable.  

La suma de negligencia, subestimación y errores, expuso la vulnerabilidad argentina a partir de la ausencia de una comprensión estratégica de los riesgos y oportunidades de la situación global. En menos de un año se pasó de reducir la tasa de corte obligatorio de biocombustibles a tener que aumentarla ante la necesidad extrema. 

La descoordinación interministerial es un reflejo de las internas que carcomen la gestión de gobierno. Tal vez el episodio más significativo haya sido la corrida que afectó a los títulos públicos, aparentemente ocasionada por una venta de bonos CER por el equivalente de 9.000 millones de pesos ordenada por la empresa IEASA con el objetivo de cubrir las compras de GNL. Lo que solo podría explicarse como una exhibición de impericia, imprudencia o malicia. 

La crisis de los combustibles se manifiesta como complicación logística al golpear directamente al transporte, un déficit de mil caras. Y funciona como un cuello de botella para la productividad futura. De enero a mayo se importó un 12 por ciento menos en volumen de fertilizantes, pero un 101 por ciento más en precio. Las empresas de insumos necesitarán 3.200 millones de dólares durante el año. 

La campaña de trigo puede ser la peor en 12 años. Desde la Bolsa de Comercio de Córdoba indicaron que, con esta estructura de costos y los problemas de humedad en los suelos, la rentabilidad está por debajo del 1 por ciento. Se calcula una producción de la mitad con respecto al año pasado.



El biocombustible derramado

Pero el mayor desapego dirigencial por la realidad nacional se observa en la situación de los biocombustibles. El gobierno aumentó a 7,5 por ciento el corte obligatorio. Antes, los legisladores cordobeses ingresaron al Congreso un proyecto para elevarlo al 20 ciento para el período comprendido entre abril y setiembre, la ventana temporal de mayor demanda energética. El resto del año, el nivel obligatorio estaría en 10 por ciento. 

Durante el 2021, la reforma de la ley del 2006 redujo esa tasa del 12 al 5 por ciento. Fue una decisión a medida del sector hidrocarburífero, con especial interés para la provincia de Buenos Aires, que no produce petróleo, pero cuenta con las refinerías, y pretendía sumarse como integrante a la mesa de provincias petroleras. 

Esa modificación desató un huracán para las fábricas ubicadas en Santa Fe y Córdoba. En agosto de 2021, la crisis energética ya existía, y sus repercusiones fueron debidamente advertidas. Primó la urgencia política. Apenas seis meses después, la guerra entre Rusia y Ucrania aceleró la tendencia. Y los problemas se multiplicaron. 

En aquel momento el gobernador Omar Perotti manifestó su rechazo a la medida. Fue una de las primeras ocasiones para marcar una diferencia con una gestión nacional copada por una elite que se desorienta cuando los temas surgen afuera de los límites del AMBA. Hoy, cuando el tiempo le da la razón, la escena nacional lo encuentra en un aprieto. 

Durante el foro Democracia y Desarrollo de Clarín, Perotti compartió panel entre otros con Sergio Massa, con el que aprovechó a coincidir en la necesidad de avanzar con infraestructuras claves. Con el presidente optando por una representación santafesina en Agustín Rossi y un desalineamiento conceptual en su alianza táctica con el cristinismo, el perottismo apenas disimula su aislamiento con el cobro de la deuda histórica de la Nación. 

Casi sin vínculo con otro sector del peronismo provincial, el santafesino evitó sumarse a la Liga de Gobernadores. El motivo que expresan algunos alude a su amistad con el presidente de la Corte Suprema, Horacio Rosatti. Una explicación insuficiente que al menos le otorga la nobleza de la piedad a quienes la esgrimen. 


Perotti en su participación en el Foro Democracia y Desarrollo de Clarín

Lo delgado del hilo federal

Con una inflación que aminora, pero no se soluciona, y presiones crecientes sobre la política de financiamiento que lleva adelante el Tesoro, las tensiones internas ya comienzan a transformarse en desgarraduras. El gobierno deambula entre afirmaciones tan rotundas como cambiantes, logrando únicamente incrementar los niveles de incertidumbre y desazón. 

El desabastecimiento de gasoil no hace más que sintetizar en un solo hecho la multiplicidad de errores acumulados en la administración. La Grieta está en todas partes. Y aparecen otras grietas, aún peores. Una es la que distancia a los que cuentan con un empleo formal, un salario y una red de contención que les permite consumir y ahorrar, de aquellos que viven del día a día bajo la amenaza de la línea de pobreza.

Y otra, cada vez más visible, es la que separa la realidad bonaerense de alta concentración poblacional, recursos y atención institucional, del resto de las provincias, cuyas existencias se dirimen en un rol secundario cada vez más difícil de sostener. Una agonía lenta que desangra a la Argentina. Hasta que el hilo social o territorial se corte.



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Autor

  • Hace periodismo desde los 16 años. Fue redactor del periódico agrario SURsuelo y trabajó en diversos medios regionales y nacionales. En Instagram: @lpaulinovich.

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